miércoles, 22 de febrero de 2012

"Bizcocho de zanahoria"



Continuo con postres y meriendas sencillos y que apenas si nos quitan un rato pequeño en toda la tarea del día.


Creo que una de las fortalezas de este bizcocho es, además de su sencillez y su sabor, el color tan apetecible que tiene y que los ingredientes que se necesitan siempre suelen estar en nuestras cocinas.


A los peques les encanta y a los mayores también y no pierde ni calidad ni sabor con el paso de los días aunque os aseguro que no durará mucho en casa.


Os animo, como cada vez, a dedicarle un ratito a la paz y a la tranquilidad de vuestra cocina y utilizar, como hago yo, la repostería para liberar el acelerón de cada día.


Ingredientes

  • 4 huevos de gallinas de corral (o de los normales)
  • 250 gr de zanahoria troceada o rallada
  • 40 gr de coco rallado (opcional)
  • 200 gr de harina de repostería o de trigo
  • 125 gr de aceite de oliva
  • 200 gr de azúcar
  • 1/2 sobre de levadura química



Elaboración


En un recipiente tritura con la batidora la zanahoria pelada con el aceite de oliva (¡qué suerte tenemos de tener estos aceites de oliva tan buenos en Jaén!).

En otro recipiente batimos los huevos y el azúcar hasta que aumenten su volumen y comience a aclarar el color.

Añadimos esta mezcla a la de la zanahoria y el aceite y le añadimos la harina y la levadura tamizada, para que nuestra masa esté aireada y el bizcocho sea esponjoso.

Preparamos nuestro recipiente para el horno, da igual que sea cuadrado, rectangular o redondo; yo utilicé una fuente cuadrada de pirex. Esta fuente úntala bien con mantequilla para que no se adhiera la masa a las paredes y porque la mantequilla (¡¡¡tan criticada!!!!) deje ese saborcito jugoso a nuestro bizcocho.

Vierte la masa en la fuente.

El horno lo habremos precalentado, arriba y abajo, a 180º y cuando esté preparado dejamos el calor solo por la parte de abajo.

Metemos nuestra masa durante 35 minutos; cuando hayan pasado comprobamos que esté bien horneado pinchando con una aguja o un cuchillo.

Cuando esté listo lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar. 

Luego lo espolvoreamos con azúcar glas ayudándonos de un colador para que quede con mejor aspecto.

Lo sorprendente de este bizcocho es que NO SABE A ZANAHORIA, ¡¡misterios de la repostería!!

Probad y me contáis que os ha parecido. Creo que es una opción algo más original, y saludable, para disfrutar del dulce y os repito que se conserva bastante bien si lo tapamos con papel de aluminio, y lo dejamos fuera, en la cocina.

Disfrutadlo!!



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